«El reguetón es incluso más artístico que muchas bandas de rock»: La Era Vulgar

Desde hace unas semanas, en una pequeña habitación de Barcelona #4, en la colonia Juárez, convergen ocasionalmente cuatro personas. Los inesperados climas que asolan la ciudad se potencian dentro de estas cuatro paredes adornadas por algunos flyers de shows y fotogramas amplificados de viejas películas.

Esta es la habitación que Cristóbal ocupa para ensayar. El también baterista de Belafonte Sensacional y Acidandali no se da abasto y ahora comparte baquetas y sudor con otro proyecto: La Era Vulgar.

¿Qué es La Era Vulgar? Lo evidente: una banda. Los nombres y roles: Alenka (voz), Tavo (bajo), Abel (secuencias-sintetizadores) y Cristóbal (batería). ¿A qué suena este ensamble dónde las seis cuerdas no son cruciales? El termino común al leer las reseñas del grupo es «trip hop», seguido de una serie de adjetivos cómo «caótico», «experimental» u «onírico», pero a ellos no les inmutan esas palabras, no son adeptos de encasillarse dentro de ciertos términos.

Con motivo del lanzamiento de El Reino, su primer larga duración, y de las inminentes fechas que vienen, hablamos con la banda de todo, aunque muy poco sobre cosas concurrentes. ¿Por qué? Porque ya se lee en sus redes y otras entrevistas que: se conocieron al sur de la ciudad; iniciaron su labor escénica en 2012; desaparecieron un tiempo para hacer su disco; Eduardo, su antiguo baterista, salió de la banda terminando este material; y que ese primer LP salió a luz el 9 de junio de este año.

1. Música en México

Alenka: El Alicia es muy importante y ni siquiera es que ellos lo hayan pensado. Simplemente se vuelve un lugar dónde se gestan cosas. Sigue siendo un refugio después de que murió… la música ha pasado por una crisis, el rock mexicano, muy cabrón. Estaba hablando con un taxista de camino aquí, y conversamos:

—¿A dónde vas?

—Al ensayo.

—¿Y de qué es?

—De rock.

—¿Como qué tipo de rock?.

—¿Pues qué topas?— y pues todo mundo se acuerda….

Tavo: De Fobia, los Caifanes.

Alenka: Y de lo nuevo dice «Es que ahorita ya no hay nada».

Tavo: Hay una cierta razón de eso.

Alenka: No hay apoyo a la cultura.

Tavo: El rock en tu idioma también fue una privatización, una resistencia controlada, no fue una rebeldía. Que sí se venía gestando, pero llega el Internet, el posmodernismo, y se decae toda esa lucha de identidad que veníamos gestando desde los 70. Al final llega el Internet, Napster en el 99, llega todo esto y rompe con la línea que se estaba buscando.

Alenka: Pero podría ser para bien. O sea, en otros lugares del mundo funciona mejor, pero aquí eso coincide cuando la cultura se dejó de apoyar. Acabo de leer un artículo dónde está Salinas con todos los intelectuales de la época; era un pedo de orgullo y de sus pintores y demás. En cambio, ahorita cuándo has visto que les importe eso, que fomenten, que sientan ese orgullo… nada. Yo creo que la música también es parte de ese pedo que se mató a la cultura y no se fomentó para nada. En otros países sí funciona, en Inglaterra es Producto Interno Bruto.

Tavo: Pero porque ellos exportan, nosotros importamos música.

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II. Las norteñas

Cristóbal: La música de banda está en el Producto Interno Bruto, ¿sabían? El Estado invierte en música de banda porque genera demasiada derrama económica. Te vas a Estados Unidos y todos los mexicanos oyen banda.

Tavo: Sí, porque tiene una cierta identidad nacional; si es correcta o incorrecta ya es otro tema.

Alenka: Yo no conozco mucho de banda, pero según yo la banda nunca es contestataria, en ningún aspecto…

Abel: Sí lo es. Por ejemplo, lo que han hecho Los Tigres del Norte que ya no son tan banda, es una banda de rock tal cual: cuatro individuos que se manejan con bajo, batería, guitarra y acordeón. ‘Norteño band’. Esos güeyes sí han hecho protestas con la rola de «La Granja», los han censurado, han tenido pedos.

Alenka: Y son unos dioses, esos güeyes sí mueven masas. De hecho, ellos llevaban drogas de un lugar a otro porque nadie les iba a checar sus diez camionetas.

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III. Ego

Alenka: El ego del músico es una cosa muy extraña.

Abel: En general del ser humano para dejar una huella artística; desde que se ‘desecularizo’ el arte y empezaron a firmar los artistas por el hecho de decir «Yo hago esto».

Tavo: ¡El Renacimiento! Da Vinci diciendo Da Vinci. El nacimiento del Yo en el arte.

Abel: Y en las bandas se diluye ese pedo porque son toda la banda y siempre hay uno que quiere salir.

Alenka: Pero no tenemos ningún pedo en ese aspecto, somos alivianados.

IV. Comodidad y amistad

Alenka: No tenemos esa onda de estar todo el tiempo posteando, nos cuesta. Eso es lo que jala y lo sabemos pero a mí me hace sentir incomoda. Si lo pudiera hacer sintiéndome cómoda, lo haría. Pero no puedes traicionar lo que crees que eres. Eso es lo chido de nosotros, que no tenemos limites a lo que podamos hacer; tal vez sí nos sale un pedo muy homogéneo pero es sin querer, es cómo un taller creativo.

Tavo: Cómo banda cumplimos cinco años en mayo.

Alenka: Y de conocernos 15. Somos hermanos, crecimos en las mismas influencias desde muy morros.

Tavo: Éramos vecinos (Alenka, Abel y Tavo) en el Ajusco y allí empezamos el cotorreo, a estudiar música. Sobre todo en los dos miles crecimos con muchas influencias similares aunque teníamos proyectos separados pero luego ya nos juntamos.

Alenka: Por eso es difícil que La Era Vulgar valga verga tal cual, porque hay veces que con ciertos amigos estas más allá del bien y el mal. Lalo (ex baterista) es muy chido, es un baterista que nos hizo crecer un chingo. Fue una influencia chingona pero también había cosas en que no nos encontramos tal cual con él. Lo queremos….

Tavo: Y no se fue totalmente, a veces tocaremos con él solo que ya no va a ser EL baterista sino vamos a tener varios.

Abel: Lo que nos gustaría hacer es en cada disco incluir un baterista diferente.

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V. Reguetón

Tavo: La gente ya es más abierta a diferentes géneros, ya no estamos tan cerrados.

Alenka: Yo nunca tuve ese pedo con el reguetón porque viene del Dancehall, que es jamaiquino. Además, responde a una necesidad y refleja un pedo de la sociedad; no puedes castigar el reguetón ni ningún género si refleja lo que pasa.

Tavo: En ese sentido es todavía es más artístico que las bandas de rock que siguen tocando música de los noventas. Es cierto que líricamente deja mucho que desear pero también hay rock machista.

Abel: El reguetón no tiene la culpa, es contracultura, es un género denso….

Tavo: Sí, claro, históricamente van casi siendo lo mismo (que el punk), van paralelos, fue despreciado…

Abel: Pero Luis Fonsi y Justin (Bieber) no son reguetón. Están confundidos…

Alenka: Siempre hay alguien que se aprovecha.

Cristóbal: Pero es la evolución que le pasa a toda la música: primero habla su realidad, después es adoptado y termina siendo asimilado. Pero antes de eso hubo demasiado.

VI. Etiquetas

Tavo: Hoy en día me parece muy difícil etiquetar. Creo que los géneros ya están llegando al fin del concepto por mismo hecho de decir post-punk, post-rock, post, post, post la chingada. Ya no hay una forma de catalogar, el género se está diluyendo. O sea, sí hay venas fuertes de géneros pero híbridos ya es muy difícil definirlos. New retro wave… el concepto en sí mismo es contradictorio. A raíz de los dos miles ya es muy difícil marcar un género. Los medios a nosotros nos han dicho trip hop.

Alenka: Pop, yo diría pop. Pero el pop no es malo. Eso venía hablando con el taxista, que Soda Stereo es pop pero tienen leras maravillosas, casi todo lo que escuchamos es pop. Hasta Portishead es pop, Radiohead a veces es pop.

Tavo: Dado el concepto que estamos manejando sería súper pop.

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VII. El Reino

Alenka: A mí me recuerda mucho —el nombre de El Reino— a las pinturas del Bosco del Jardín de las Delicias dónde se ven las fases de la humanidad. Es por una rola homónima que tenemos bien dramática porque es un reclamo al dios que estamos acostumbrados, que es el que te observa, te castiga y juzga. Hay una parte de la rola que dice «si la luz me hace huir tal vez es que reina él y tal vez es que no estás aquí». Realmente es destructivo el pedo en el que vivimos y estar vivo es bien dramático, bien terrible. Es cómo un reino oscuro.

Nos encanta leer de las conspiraciones y el nuevo orden mundial es muy interesante, pero no en el pedo ‘conspiranoico’ sino de verdad estamos pasando por una época de re-ajustamiento mundial: sí hay un tipo de esclavitud bien fuerte, sí hay un chingo de cosas con las redes sociales, enfermedades psicológicas, sí hay un control mental que más allá de ser paranoico es real. Estamos pasando por un desmadre cruel en una época en dónde se dice hay derechos humanos.