Guitarras como espadas y tesoros por desenterrar. Entrevista con Él Mató a Un Policía Motorizado

Por Yair Hernández

Santiago se ve taciturno, ofrece pocas sonrisas. ¿El motivo? Está sobre una tarima pero esta vez no tiene un bajo y, aunque de vez en cuando le pasan el micrófono, tampoco está haciendo lo que le ha dado reconocimiento: cantar.

Está en una sesión para prensa de Circuito Indio junto a otros dos integrantes de su banda. Los tienen en un panel que completan integrantes de los proyectos Doctor Krápula, Tessa Ia y Jessica Audiffred.

Circuito Indio es un proyecto que se desprende del festival Vive Latino y se autodefine como una «innovadora plataforma de desarrollo artístico en búsqueda permanente de originales expresiones de música nacional e internacional». Su labor consiste en realizar giras por México que de forma cíclica involucran a artistas de países hispanoparlantes.

Actualmente finalizó el tercer ciclo dónde Él Mató a un Policía Motorizado tuvo cabida: la banda argentina recorrió durante todo julio varias ciudades el país presentando La Síntesis O`Konor, su más reciente disco de larga duración.

Por eso hace unas semanas a Santiago, el vocalista del grupo, lo pusieron sobre una tarima dónde no cantó ni respondió tantas preguntas.

La gira más larga

«Contentos porque volvimos, hace un tiempo no lo podíamos lograr. Salió el disco, se pudo editar nuevamente acá y enseguida que salió ya pudimos hacer una gira por México», cuenta Santiago sobre el sentir actual de la banda.

Los originarios de La Plata fueron responsables el pasado 6 de julio en la Ciudad de México del primer lleno en cualquier evento de Circuito Indio: «Como que arrancó todo muy arriba con el sold out y a las demás fechas también fue mucha gente, eso me sorprendió para bien. Pero no nos cargamos expectativas, esperamos que la situación sorprenda, siempre somos así, es lo ideal. Por suerte las sorpresas suelen ser gratas y nada, vivir la experiencia». Esto favoreció a que la banda repitiera el suceso el pasado 30 de julio.

A pesar de que durante esta gira mexicana hubo destinos que pisaron por primera vez, el también conocido como Santi Motorizado aún no tiene un ciudad predilecta: «Me gusta llegar, ver cómo son las afueras, cómo es el centro. Me gusta mucho pasear a todos. Recorrerla, ver cómo es la gente. Me gusta ir a ciudades que ya conocimos y Morelia es muy bonita, Oaxaca».

Durante los dos primeros ciclos del Circuito algunas bandas reportaron deficiencias cómo el mal sonido en ciertos foros o el poco apoyo en difusión de los eventos –incluso durante la conferencia la Dj Jessica Audiffred criticó la comida–, pero para esta ocasión la organización puso más énfasis en esos detalles logrando que durante esta visita el grupo originario del hemisferio sur se sintiera bien.

Ahora, Él Mató continuará de gira en España. Es la más larga que ha hecho la banda: «Lo disfruto mucho, los chicos son buenos compañeros de viaje; les gusta pasear, museos, regiones, cultura, y eso ayuda un montón a que el viaje, más allá de que uno viene a hacer música, sea una experiencia más completa. Aunque a veces me gusta pasear solo; esta bueno pasear en conjunto pero cuando está uno paseando se llega a sentir más alerta del contexto que está recorriendo, para estar con uno mismo, descasar un poco de esa experiencia grupal», comenta Santiago.

 

El regreso de los matones

La Síntesis O`Konor, el nuevo disco de Él Mató a un Policía Motorizado, se hizo público el pasado 22 de junio. Trata de diez temas que fueron grabados junto con el productor Eduardo Bergallo en el estudio Sonic Ranch (Texas) a principios de 2017.

Este material de inmediato hizo eco entre fanáticos de la banda y medios musicales pues los platenses no habían lanzado un larga duración desde 2012 (aunque en diciembre de 2015 lanzaron un breve material llamado Violencia).

La parte visual del disco está conformada por fotos de Florencia Petra. Santi confiesa que lo que inspiró la estética fueron películas viejas cómo Conan en su versión 1982, la que catapultó a Arnold Schwarzenegger: «Eran películas que yo vi cuándo era muy pequeño, me agarró esa nostalgia. Pero cuando las veía las imaginaba del otro lado, un lugar estético. Me sirvieron para crear un lenguaje que ayudó a complementar esos cambios que empezamos a lograr, a buscar desde lo musical. Siempre una nueva estética visual refuerza ese clima, ese concepto».

De las diez nuevas pistas, «El Tesoro» es la que el vocalista disfruta más al tocar en vivo por la reacción que genera en la gente: «En cada arreglo que hizo cada uno hay una conjunción de ideas, sobre todo salió muy rápido. De los procesos creativos de cada canción, por más que es complejo, esa salió muy veloz».

«Uno tiene una incertidumbre grande, sobre todo porque habíamos buscado un cambio de sonido, aparecieron nuevas líneas instrumentales que no tenían el protagonismo que tienen ahora. Los cambios fueron bienvenidos y eso está bueno, porque uno hace arte porque tiene una necesidad de manifestar algo, meterse en ese mundo, ese universo, pero también lo hace para mostrarlo. Toda esa recorrida que hacen las canciones, de ida y vuelta, estamos atentos a eso y a lo que suceda, para bien y para mal».

 

Los motores de Santiago

La constancia e ingenio de Él Mató a un Policía Motorizado los ha llevado a mantener una constante atención por parte los medios musicales de habla hispana y ser alabados por viejos lobos de los escenarios cómo Jota, vocal de la banda española Los Planetas.

Pero Santiago no percibe el quehacer colectivo que hacen Doctora Muerte (batería), Pantro Puto (guitarra), Niño Elefante (guitarra), Chatrán Chatrán (teclados) y él como algo exorbitante. Al contrario, su impacto lo explica haciendo un poco de memoria: «Cuando empezamos con la banda había una escena muy reducida, no sabíamos con quién tocar, había una crisis económica muy grande en el país, una crisis cultural porque hubo un accidente en un boliche de rock. Era muy difícil. En ese momento de crisis aparece el verdadero amor que uno tiene, no porque esté pensando en algo más allá. Poco a poco eso se fue levantando, se fueron creando nuevos espacios, sellos, bandas, y entiendo que nosotros estuvimos allí al principio».

Pero, ¿cómo enfrenta este afable barbón el caminar y ser reconocido de vez en cuando? ¿o el haber tenido su rostro en la portada de la revista Rolling Stone? Pues «tranqui, las cosas cambiaron: antes había menos artistas porque había menos medios y acaparaban su información en solo unos pocos, era esa cosa como estrellas de rock. Creo que ahora eso cambió, se rompió un poco el centralismo en los medios, hay muchos más medios alternativos, nuevas formas de llegar a la música, y hay muchos más artistas quizá con menos llegada. Creo que es mejor porque uno va descubriendo fenómenos que tienen su propia lógica, es difícil generalizar. No existe esa cosa de la fama y tener que bajar a la tierra, yo no lo vivo así; cuando vivo esas experiencias que de chico me parecían lejanas siento que ese lugar que tenía hacía arriba baja a dónde estoy. Básicamente hacemos música, la tocamos en vivo, hacemos discos e invitamos a todos a que nos escuchen».

No pierde el piso, ni se distrae. Actualmente todo lo que hace, todos sus pensamientos, los encauza hacía la banda. Incluso sus estudios en arte plástico por el Bachillerato de Bellas Artes de La Plata los ocupa para hacer los flyers y otros afiches del grupo.

Un grupo que se volvió su vida. Pero eso Santi ya lo sabía porque «ya sea trabajando o no trabajando, dedicando el cien por ciento, era algo que yo sabía iba a hacer siempre, que lo necesitaba. Uno puede vivir de la música a nivel económico pero la verdad uno vive de la música porque lo nutre a uno. Creo que la vida sin arte sería un error gigantesco».

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