FKA Twigs o cómo debería sonar el futuro

Por Alina Álvarez Etchegaray

Denle play a «Water Me» de FKA Twigs y si no les gusta mejor ya ni me lean. Estoy hablando en serio. Tres minutos y medio bien empleados, de esa música que dan ganas de «probarla» manejando, caminando, corriendo, soñando, acostada en tu cama sola y acompañada (when making love is free). El año pasado Rolling Stone colocó su disco debut en el puesto dieciséis de su lista de los cincuenta mejores de 2014 (en mi lista entra al top 5) y dijo que no hubo un sonido pop más sexy que el de Twigs en el año.

Lo de «sexy» me queda claro: la música de FKA Twigs, tanto en su melodía como en sus letras, es provocativa (I’m your sweet little love maker). Lo que no acabo de entender es quién decidió que la señora Tahlilah canta pop. ¿En serio la vamos a poner en la misma categoría que a los Back Street Boys, Britney Spears y Miley Cyrus? Pongan ahora «Two Weeks» y explíquenme qué es pop porque ya me confundí.

Cuando los videos de FKA Twigs empezaron a aparecer en blogs musicales el veredicto, en género, fue «inclasificable» o «experimental». Después, explica ella, el mundo conoció su fisionomía (una bonita mezcla que incluye sangre jamaicana y española) y prosiguieron a etiquetar su arte como «indie R&B». «Si se ve como una cantante de R&B es porque es una cantante de R&B». Supongo que el título de artista pop se lo ganó cuando empezó a salir con Robert Pattinson. No hay nada más pop que salir con la estrella de Crepúsculo.

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En lo personal, no me gustan las historias con moraleja (por mí que las parábolas y sus enseñanzas se queden en la Biblia) pero la metáfora es buena: ¿por qué J. Lo y Shakira tienen que sonar igual en sus últimos discos? La respuesta es fácil, porque son latinas. FKA Twigs tiene que sonar a R&B porque es de razas mezcladas y si suena o no a Rythm & Blues podemos omitirlo al ver el pelo negro y chino que brota de su cabeza. Moraleja: si un día, querido paisano, se te ocurre cantar, tienes de dos: o narcocorridos o música en inglés con palabras candentes en español. Encasillar el arte es una práctica bellísima.

A mí el sonido de Talilah Barnett me suena a lo que debería de sonar el futuro (a veces se me escapa lo idealista), a una mezcla contradictoria, a un montón de opuestos superpuestos armoniosamente. Ella misma describe su música como «wizardly synth», como lo que sonaría el correr hacia una pared, estrellarse y tras el impacto convertirse en hojas de árboles.

Y es que lo inclasificable ya no sólo es su género, sino su lugar como artista. FKA Twigs ahora dirige la mayoría de los videos de sus canciones y colabora en casi todos los aspectos de lo que vemos. «I love my music, so I want to produce, write, and serve my music», dice. En busca de eso, Talilah está involucrándose en diferentes fases de la creación musical, aprendiendo de producción pero también perfeccionando sus habilidades en el piano y en el bajo. Me recuerda un poco a la máxima de «Hay que saber jugar con las reglas para luego poder romperlas». Ya quiero ver los resultados.

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