La Di Da Di, un noble intento de Battles por seguir siendo Battles

Por Adrián Ávila Pérez

La primera vez que escuché a Battles en 2007 con su primer álbum Mirrored mi cerebro terminó confundido.Con su uso de diferentes sonidos, armonías y cambios de ritmo, la banda neoyorquina llevó mi imaginación a niveles que no me eran conocidos. Por ello, me resulta sorprendente que en su último disco La Di Da Di (Warp, 2015) hayan dejado de lado mucha de su experimentación principal.

Sin embargo, es un álbum fluido. En canciones como «Summer Simmer» la guitarra y la batería se entremezclan de forma precisa para crear una armonía penetrante que difícilmente se puede sacar de la cabeza. Las 12 canciones, desde «The Yabba» hasta «Luu Le», conservan los sonidos con que Ian Williams, John Stanier y Dave Konopka dieron renombre a Battles, pero de cierta manera carecen de su sustancialidad.

El problema es la falta de su característico grado de indeterminación. Battles es una banda difícil de clasificar porque es demasiado experimental. No sabes lo que te espera. En sus primeros dos álbumes, el mencionado Mirrored y Gloss Drop (2011) llevaron su potencial a sus límites. En el segundo demostraron cómo podían continuar sorprendiendo. Ahí están piezas como «My Machine», en la que Gary Numan colaboró.

En La Di Da Di parecen haber perdido esa capacidad de sorprender a la mitad de una canción o en cada cambio de tema. Y no es porque sea su tercer álbum y estemos acostumbrados a su sonido. Brian Eno y bandas como Radiohead, Flying Lotus y Swans continúan sorprendiendo con cada álbum sin perder su sonido característico.

«Tyne Wear», «Luu Le» y «Summer Simmer» resultan los mayores atinos del álbum. En las tres piezas mencionadas el trío se aventura a experimentar y salvar por un momento a un álbum que raya en lo plano. Es curioso que sean los temas 4, 8 y 12. Pareciera que intencionalmente Battles supiera los atinos de su creación y los distribuyeran a lo largo de su obra para salvaguardarla. Precisamente «Tyne Wear» y «Summer simmer» fueron interpretadas el 4 de agosto del presente año en una sesión en vivo de Warp Records en Nueva York.

Aunque hayan perdido gran parte de su poderío, Battles demostró cómo puede seguir en pie, si bien no cómo antes, tampoco perdido del todo. Y aunque este álbum no sea su mejor trabajo, deja entrever que tiene por ofrecer algo sorprendente en el futuro, pues toda gran banda tiene altos y bajos.

Aunado a la publicación del álbum, Battles también lanzó un documental llamado The Art of Repetition dirigido por Ralf Kleinenrmanns en el cual se muestra a la banda ejecutando su último álbum.

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