Nuestros diez libros mexicanos del 2015

Es de por si complicado y controversial englobar a lo mejor del año en cualquier materia si se tiene en cuenta que cada gusto es distinto y que aquel libro o película que pareció lamentable para un consumidor, a otro pudo haberle fascinado. Aunado a ello, la distribución y alcance de cada material artístico es diferente ya no en cada país, sino en cada ciudad.

México, además de tener bajos índices de lectura, carece cada vez más de figuras influyentes dentro de la literatura más allá de los sobadísimos tres nombres de siempre. No creemos que Elena Poniatowska necesite vender más libros, ni que a Benito Taibo le preocupe que sus best sellers aparezcan en una lista de lo ‘mejor’ del año.

Intentamos hacer un ejercio que rescata voces que creemos valiosas para el ámbito mexicano y así hacer notar en nuestro mesurado alcance, los libros que creemos, cualquier mexicano podría recibir en sus manos.

No hay jerarquías de importancia, si existiera un acomodo en donde todos quedaran a la misma altura vertical y horizontal, así los pondríamos, pero como no lo hay, el orden será estrictamente alfabético.

Algo tan trivial (Festina) – Fausto Alzati

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Alzati cuenta su vida en una especie de ensayo emocional como pocos lo saben hacer. Lo hace poniendo como pilares cada una de las canciones del Violator de Depeche Mode.

Conjunto vacío (Almadía) – Veronica Gerber

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Su formación de artista visual orilla a Verónica a narrar de manera intimista una historia de ausencia y reflexiona sobre los vacíos que acumulamos a lo largo de nuestra vida.

Diarios: 1945-1985 (FCE) – Salvador Elizondo

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Este es un título infaltable en la lista. No es una voz en desarrollo pero estos diarios inéditos de uno de los referentes de la literatura mexicana del siglo XX son esenciales para saber las lecturas, actividades y pensamientos de un clásico de la literatura.

Quisiera ser John Fante (Moho) – Daniel Herrera

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Una obsesión por las mujeres, el anhelo de libertad y el sueño de convertirse en un gran escritor disfrazan quizá los deseos del autor a través del protagonista de su novela.

La casa del dolor ajeno (Mondadori) – Julián Herbert

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Por medio de una escritura en forma de crónica, Julián refresca la memoria y trae al presente la matanza de 303 chinos ocurrida en Torreón en 1911. Más cercano a un libro periodístico que a una novela.

Las tierras arrasadas (Mondadori) – Emiliano Monge

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Sin nombres propios de por medio, Emiliano narra el drama de la migración y deja de lado la exotización de los migrantes. La violencia que sufren los centroamericanos al paso por nuestro país en clave árida.

Los gatos de Schrödinger (Tierra Adentro) – Franco Félix

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Una novela que tiene al desierto como paisaje y que nos sumerge en una trama compleja: el dilema beckettiano de seguir caminando. El autor tuvo uno de sus años más fructíferos.

Méjico (Océano) – Antonio Ortuño

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Novela escrita a modo de thriller en donde dos anarquistas que llegan a México huyen del franquismo y un mexicano hijo de españoles, por el clima de violencia en Guadalajara, tiene que irse a vivir a España.

Nuestra historia narcótica (Debate)Froylan Enciso

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Lejos de los libros sensacionalistas y las narconovelas, el autor documenta el proceso gracias al que nos hemos convertido en uno de los países en los que el narcotráfico tiene mayor poder.

Te vendo un perro (Anagrama) – Juan Pablo Villalobos

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Juan Pablo cierra su trilogía con una parodia de la metaliteratura a través de la historia del pintor Manuel González Serrano. Un mural caricaturesto que tiene al humor como la principal herramienta.

Los siete libros que marcaron nuestro 2015