Pietro Marcello: el espíritu de Pasolini

 Por Rafael Romandía

La imitación deriva de muchas vertientes, unas más ciertas que otras. Se habla de originalidad cuando muy pocas cosas lo son hoy en día, quizá ninguna. Todos siguen a maestros que a su vez admiraron a otros y es difícil saber cual es el origen de todo. Pietro Marcello (Caserta, 1976) nació un año después de que Pasolini fuera asesinado. Simple coincidencia que es mejor pensarla de manera romántica: se fue uno para dar paso al otro.

Una de las primicias en el trabajo de Pier Paolo fue la de ahondar en los orígenes de la cultura de su país y transmitirlo al presente. La nueva cinta de Marcello, Bella e Perduta (2015), se enfila por ese camino, fabular un rasgo de la historia italiana y permear en la actualidad.

La mejor definición para el filme de Pietro podría ser «una fábula documental». El atractivo pudiera ser en igual medida que la duda de lo que cuenta. La conjugación de ambas suena complicada si se tiene en cuenta que la fábula requiere cierta fantasía. Logra insertar un toque de ello y resulta en un híbrido de todo. Una narración poco convencional que sugiere la reflexión.

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Un sirviente y un búfalo en un viaje hacia el norte, a través de un paraíso que como sentencia el título de la cinta, es bello y perdido, se embarcan en una especie de expedición. Se trata de la última voluntad de Tomasso, un humilde pastor que tomó tiempo de su vida para invertirlo en la protección de un palacio en ruinas de la región italiana de Campania. Al morir, desde lo más profundo del Monte Vesubio, emerge Pulcinella, el encargado de la travesía al lado del animal.

La primicia es una analogía del abandono que ha sufrido el sur de Italia en los últimos años, como bien señala Pietro para Cineuropa, «Es un problema que viene del principio de al unificación italiana y que no se soluciona. El sur, a diferencia con el norte, vive una situación de pulso social que desvela problemas en el país mucho más complejos y profundos que una simple cuestión de riqueza económica. Algo de lo que Pasolini ya hablaba en Encuesta sobre el amor (Comizi d’amore) (1971)».

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Estos temas son poco explorados bajo la cámara de estrellas del cine italiano actual como Paolo Sorrentino, quien apuesta por una completa contemporaneidad que le ha traido los aplausos de la crítica y el público. Marcello no aspira a ello. «No me interesa para nada el cine comercial, prefiero hacer menos dinero y tener mayor control en mis historias. Bella e perduta se ha producido a través de L’avventurosa Films, que es una sociedad independiente y autárquica».

Pietro, a pesar de haber entregado a Marco Bellochio un León de Oro durante el Festival de Venecia en 2011, insiste en que sus inspiraciones son otras, «soy más del neorrealismo italiano y del primer Pasolini. Bellocchio es un gran cineasta, pero trabaja más con el cerebro que con el corazón».

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Bella e Perduta forma parte de la Competencia Internacional de FICUNAM 2016.

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