«El Apocalipsis es un acto personal, el temor a morir solos»: Jenny Hval

Por Eduardo Ramón / @eduardoramon_t

La voz de Jenny Hval es cínica. Envuelve la frivolidad de la vida actual en fraseos aterciopelados; describe el salvajismo de la soledad y de la noche en melodías casi infantiles que esconden el voyeurismo pornográfico de la internet. Desmenuza la ciudad con oraciones igualmente poéticas como devastadoras. Aun así, la atmósfera minimalista de su sonido es como un mantra oscuro que se siente íntimo y acogedor. No hay nada más desconcertante que la realidad vista de frente y Jenny utiliza esto para sentirse cómoda.

Tras un par de álbumes bajo el nombre de Rockettothesky, la oriunda de de las frías tierras de Oslo decidió tomar su nombre como estandarte y adentrarse en terrenos más introspectivos y experimentales a los de sus inicios, adoptando la electrónica como bastión de experimentación para lanzar en 2011 Viscera, un compendio de atmósferas lúgubres e hipnóticas que marcó el rumbo que tomaría con sus producciones posteriores. Apocalypse, girl, su engendro más reciente, es una muestra del amplio rango de emociones que puede explorar con pocos elementos.

El 13 de marzo hace su debut mexicano en el marco del Festival Nrmal, un escenario idílico para el primer contacto con una audiencia en busca de periferias musicales. Previo a su participación, Jenny se confiesa entusiasmada ante tal experiencia en una charla telefónica que tuve con ella: «Mis amigos músicos que han tocado en México me han contado de lo genial que es tocar en vivo en el país. No sé que esperar, la verdad, pero seguramente será interesante», afirma desde su hogar en Oslo. «Estoy sola, no haciendo mucho y con un poco de frío», se describe con voz amable.

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La forma de llevar su música a un escenario no es una experiencia tradicional. «En realidad no ‘tocamos’ como tal. No tenemos instrumentos, sólo soy yo y alguien más que me ayuda a hacer que cada canción suene y todo funcione, pero en realidad es una experimentación en vivo: no interpreto las canciones como fueron grabadas, sino que se transforman junto a mí en cada presentación. El público y como reacciona a lo que está pasando arriba del escenario es lo que dicta la esencia de la presentación». En cierta forma una canción nunca está terminada, sino que se define y se moldea a cada momento.

Apocalypse, girl, lanzado en 2015, representa un acercamiento nuevo al proceso de creación de Jenny, pues, a diferencia de álbumes anteriores, éste fue un trabajo mucho más colaborativo, permitiendo que la composición de los temas tuvieran una visión menos unilateral y cada pieza fuera influenciada por el trabajo en equipo.«Mi forma de componer varía bastante, es un proceso introspectivo. Generalmente estoy con un piano o algún instrumento y la música es lo que viene primero. Soy una persona de acordes. Al escribir trabajo mucho con ellos, creando estructuras y a partir de ahí surgen las letras», dice.

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Jenny tiene un antecedente sumamente sólido con el mundo de la escritura pues, además de haber ejercido una labor periodística escribiendo para distintas publicaciones, en 2009 publicó The Pearl Brewery y en 2012 Sings with her eyes, un texto donde explora la voz femenina en distintas expresiones culturales a través de la historia. «Para mí, escribir música y escribir palabras son disciplinas muy diferentes entre sí. La música es muy libre. El periodismo es metódico y sus reglas son más estrictas. Creo que el aspecto que las identifica es la edición; editar música y editar un escrito conlleva un procedimiento y una disciplina similares».

Y a todo esto, ¿qué es el Apocalipsis para Hval? Es un uso interesante para una palabra que describe algo mucho más estruendoso que las delicadas e intrincadas texturas que habitan el álbum. «No creo en el Apocalipsis como cuatro jinetes ni nada de esta idea épica en la que estamos acostumbrados a pensar. El Apocalipsis es un acto individual, personal. Es el temor a morir. Es el temor a estar solos. Pero a final de cuentas todos nos encontramos en la muerte así que, dentro de esta soledad, todos estamos juntos en esto. La muerte es un acto colectivo.»

JennyHval

Dentro de el vertiginoso y amorfo mundo de Internet, sobretodo en un país como México donde la música extranjera en formato físico no es fácil de obtener, plataformas como Spotify y demás servicios de streaming se han convertido en un refugio al olvido de las importaciones de discos e incluso de las visitas físicas de los músicos. ¿Pero cómo son vistas estas herramientas visto por parte de los creadores? «En términos muy generales, no me gusta nada Spotify. Estoy en contra de estas formas de streaming. Creo que es un modelo injusto en términos de reconocimiento al artista, sobretodo monetariamente. Y en cierta forma, eso de las playlist ha existido desde siempre y tampoco creo que las nuevas formas de consumir música afecten el sentido de escuchar un álbum de principio a fin, como fue planeado, pero si a eso vamos, prefiero escuchar música a través de YouTube. Es un medio más visual. Puedes disfrutar de una canción y ver un video, o recopilaciones de imágenes hechas por fans que abonan mucho más a la experiencia de escuchar música. Lo hace más integral.»

«¿Qué significa cuidarse a sí mismo?¿Recibir un pago? ¿Acostarse con alguien? ¿Casarse? ¿Embarazarse?», cuestiona Jenny en «Take Care of Yourself», en una especie de crítica a las expectativas sociales de la vida actual. Si algo debemos resaltar del poco ortodoxo enfoque musical que Jenny Hval ha cultivado es el ímpetu por destruir las convenciones, enfrentarlas a la cara y desmenuzarlas. El Apocalipsis es para todos y es mejor arrepentirse por los pecados cometidos que por lo que no cometidos. En el Nrmal el pecado será colectivo.

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