El punto más álgido del barco que se hunde: Florence + The Machine y The Odissey

Por Leo Lozano

Las mejores obras de arte, aquellas que desgarran y penetran el espíritu, son en su mayoría las que fueron concebidas bajo el dolor. Cualquier artista, si tiene conciencia de lo que significa serlo, entiende que las etapas de sufrimiento -que en la vida son muchas- siempre son las más fértiles para la creación. Además se trata de un proceso terapéutico; el artista hace un ejercicio de exorcismo vía la obra de arte. El producto final, cuando es en verdad estético, no es sólo eso, es un testimonio de la compleja y misteriosa esencia humana.

Un accidente en coche, un rompimiento amoroso y el vacío de la fama llevaron a Florence Welch a un proceso de sanación y de encuentro con ella misma y sus demonios. El resultado de ese ejercicio es How Big, How Blue, How Beautiful (2016), que en mi consideración es el disco más maduro y ambicioso de su banda, Florence + The Machine, hasta el momento. La propuesta visual que acompaña a este álbum es otra maravilla, se titula The Odissey. A continuación una breve apreciación de ese trabajo.

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No sabía que era bailarina hasta que Delilah me mostró cómo

El viaje hacia uno mismo

Hablar sobre lo que significa el viaje en la concepción cultural de occidente da para escribir interminables líneas al respecto. Por fortuna este no es el caso así que me limitaré a acotar que el viaje en la tradición occidental nos remite a cuestiones fundacionales de nuestra cultura. La impronta del tópico en cuestión se remonta a los griegos, y nos recuerda en específico a Ulises y su regreso a Ítaca en La Odisea de Homero. De ahí para adelante el tema del viaje se ha reinventado según la época y sus lenguajes.

El trabajo visual que complementa al último álbum de Florence + The Machine recibe ese nombre precisamente, The Odissey. El filme, dirigido por Vincent Haycock contempla algunos temas del disco y en él se narra la caída y el posible ascenso espiritual y emocional de Welch. El trabajo de Haycock en conjunto con el de la banda, logran una de las mejores apuestas visuales de la música en años recientes, quiero aquí dejar una pequeña constancia de ello, revisando los elementos que más llaman mi atención en dicho filme.

The Odissey está compuesto por nueve capítulos, cada uno de ellos es individualmente un videoclip que corresponde a un sencillo del álbum y a su vez dan forma al filme completo. Con razón de que la apreciación sea ordenada y aborde los mayores elementos posibles, revisaré tema por tema, tomando en cuenta su valor y sentido como piezas individuales, así como su función en el todo, es decir, la película completa.

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Capítulo 1: «What Kind of Man»

Es esta una de las piezas más potentes de How Big, How Blue, How Beautiful. En ella, los coros, tambores y las potentes guitarras renuevan la vocación gospel de la banda en un tema lleno de furia y desesperación. La descripción de una relación amorosa llena de altibajos abre el filme The Odissey; ese es el punto de partida para este relato dantesco. Aquí comienza el descenso de la protagonista al infierno, y ese infierno encarna en una ciudad, Los Ángeles.

El filme inicia con una panorámica angelina, vista desde las montañas, en ellas un cruz de luz blanca resalta a la vista. Acto seguido, un paseo en coche, una conversación sobre lo que significa vivir, amar y sufrir en pareja, y escuchamos los primeros acordes de «What Kind of Man».

Para Welch el uso de la metáfora en cada una de sus letras ha sido uno de los recursos elementales y distintivos de su trabajo. Haycock lleva la metáfora literaria al campo visual en cada una de las piezas que componen The Odissey. En este primer corte Florence misma, bajo una puesta en escena teatral, musical y decadente encara a los demonios de su relación rodeada por hombres, que danzan a su alrededor, y que en esa metáfora de la que hablamos, representan a uno solo.

Dos de los elementos más sobresalientes en este, y en todos los episodios del filme son las coreografías y el plano secuencia; ambos se conjugan de manera perfecta con la música y la fotografía para contarnos el viaje de Welch hacia lo más profundo de sus emociones después del duelo del rompimiento amoroso, los excesos y la fama.

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Capítulo 2: «How Big, How Blue, How Beautiful» (interludio)

Es este el primero de varios interludios en los que Florence canta a capela y este, como el resto tiene dos funciones; servir de puente e introducción en el relato entre un capítulo y otro, es decir, los que están musicalizados.

Los primeros versos del tema que le da título al álbum, nos remiten a la escena con la que abre el filme, Between a crucifix and the Hollywood sign, we decided to get hurt/Entre un crucifijo y la seña de Hollywood, decidimos hacernos daño. La melodía encamina a la cantante hacia esa nueva etapa de encuentro consigo misma.

En el vídeo Florence atraviesa un puente a las afueras de Los Angeles, justo después del accidente en coche. En el mismo clip se alternan escenas en las que la cantante es llevada al mar por un grupo de mujeres, en una suerte de bautismo. Ello sirve de anclaje para el siguiente tema, «St. Jude».

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Capítulo 3: «St. Jude»

Después del reclamo, que es lo que de manera alegórica representan los capítulos anteriores, «St. Jude» es la revelación de que todo está destinado a desvanescerse. Aquí el paisaje decadente de Los Ángeles es sustituido por el de la naturaleza salvaje y cristiana del México profundo. Florence deambula perdida (espiritualmente) por las ruinas de la selva húmeda de Yucatán, mientras canta a la resignación.

«St. Jude» es una oda al perdedor, al que reconoce que las causas del fracaso son irrelevantes puesto que la vida se constituye así. Es uno de los tracks más pesimistas y trágicos del álbum y por ende uno de los más bellos.

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Capítulo 4: «Ship to Wreck»

La revelación de la perdida y el hecho de encararla, llevan inmediatamente al recuento de los daños. Y en el entendido de que una pareja funciona con dos, al momento de repartir culpas y responsabilidades es justo que estas se compartan. «Ship to Wreck» es el acto reflexivo de entender en qué momento y bajo qué causas las cosas se van a la mierda.

El clip comienza con una toma de Florence hincada bajo la lluvia, esa lluvia que purifica, que cura. Acto seguido, una habitación en desorden y una pareja con resaca son el escenario para la puesta en escena bajo la cual, la cantante atacada de espasmos y cólera pelea con su pareja, sin que aquel entienda bien a bien el voluble comportamiento de su compañera.

Finalmente y con estos versos And, ah, my love remind me, what was it that I said… what was it that I did/Mi amor, recuérdame, qué fue lo que dije… qué fue lo que hice, Florence entiende que sí, también ella jodió las cosas. La pregunta sobre si ella construyó ese «barco al abismo» se responde a sí misma en la canción.

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Capítulo 5 y 6: «Queen of Peace/Long and Lost»

Estos son dos episodios particulares en el filme puesto que se desvían (en apariencia) del tópico central de la trama y nos llevan a la lejana Escocia en lo que se podría interpretar como la infancia de la protagonista, su entorno violento, sus relaciones conflictivas y la posterior huida del nido: los tres primeros son narrados con el tema «Queen of Peace»; el último con «Long and Lost». En este clip regresan las coreografías.

En la primera parte, la que corresponde a «Queen of Peace», el relato de la canción cuya metáfora sobre la futilidad de las conquistas violentas de los reyes, nos remite a la violencia del hombre común; Florence revive su pasado primigenio en el que al parecer la muerte y la sangre son parte de un destino irrevocable. En su comunidad originaria en las costas frías y desoladoras de Escocia, los hombres no conocen otro camino para resolver sus conflictos que el de la violencia; encarnizadas peleas callejeras son el pan de cada día y éstas no discriminan en edades, hasta los más pequeños se ven obligados a repetir el patrón.

En «Long and Lust», viene la consecuente huida. Florence monta ese «barco al olvido» como señala uno de los versos de «Queen of Peace», y a bordo de una barca canta y danza a la perdida. Este es otro de los episodios a capella.

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Capítulo 7: «Mother» 

Este es el tercer y último interludio, también a capela. Regresamos a Los Ángeles. De nueva cuenta, Florence cruza un puente mientras canta un ruego a su madre. Después de lidiar con la perdida, ahora le toca el turno al vacío. La reminiscencia a los orígenes familiares en el episodio anterior y el llamado a la madre en éste, preparan el terreno para la antesala del capítulo final; el encuentro con lo más profundo de la esencia humana, eso que somos y que no tenemos la capacidad para describir, y a veces entender.

Capítulo 8: «Delillah» 

Los episodios anteriores se caracterizaron por la ausencia de música, puesto que el personaje atravesaba por un periodo de meditación, nostalgia, y confusión. Pasada la tormenta, Florence comienza a tomar conciencia de sí misma otra vez.

En una pieza de potente gospel, un hotel de quinta y una selección variopinta de personajes que emulan ese espíritu white trash del underground angelino, el personaje canta, baila y se prepara para renacer…

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Capítulo 9: «Third Eye» 

Borrón y cuenta nueva en apremio al entendido de que la vida tiene altas y bajas. El show debe continuar y si las experiencias vividas nos enseñan que la vida apesta un poco, también es cierto que los malos momentos, por fortuna, no son eternos. Más aun, lo que trasciende a las malas experiencias es el aprendizaje que estas dejan, así como el mayor conocimiento de uno mismo.

En «Third Eye» los acordes son alegres, esperanzadores. Son de reconciliación. La conclusión de esta especie de musical decadente y melancólico, The Odissey, se da precisamente en un teatro, en el que Florencia y su maquinaria, bien aceitada, se proponen dejar atrás el mal trago.

Así cierre el viaje de Florence + The Machine, tan grande, tan azul, tan hermoso…

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