Retro-visor: The Queen Is Dead o por qué siempre habrá una luz en algún lugar del mundo

Por Adrián Ávila

Poco se puede decir sobre The Queen Is Dead (1986) que no se haya dicho antes. Desde el sencillo de «The Boy With The Thorn On His Side», y después de la popularidad ganada por el aclamado Meat Is Murder (1985), la prensa internacional estaba al pendiente del próximo movimiento de la banda británica. Las entrevistas previas, el retraso del lanzamiento, la dificultad para escoger el sencillo, generaron un culto hacia el álbum incluso antes de ser grabado. Por ello no queda sino observar qué lo hizo tan grande musicalmente a 30 años de su publicación.

No por nada es su disco más emblemático, el mejor calificado por la crítica, máximo subversivo, pero a su vez, el melancólico por excelencia. Y sí, The Smiths es una banda que se caracteriza tanto por lo taciturno en su composición como lo irónico, pero en The Queen Is Dead dieron un paso más allá para convertir una serie de lamentos, de visiones críticas sobre la vida y de fatalismos en uno de los paradigmas musicales de su tiempo.

Cada una de las once canciones que lo conforman tiene una riqueza musical que ningún otro álbum alcanzó. Desde el inicio hasta el final encontramos una reinterpretación de géneros clásicos, rock and roll, rockabilly, punk, pop, country, balada, etc. Como si Marr hubiera visto los géneros del pasado con un sentido crítico para deconstruirlos en nuevas formas.

«Bigmouth Strikes Again» es un ejemplo para observar esto. La canción fue elegida como el sencillo del álbum sobre «There Is a Light That Never Goes Out” y la autobiográfica «Frankly Mr Shankly» de Morrissey. Para Marr, «Bigmouth…» era su «Jumping’ Jack Flash», y no se equivocaba al comparar su obra con el sencillo de The Rolling Stones, pues, aunque no parecen tener mucha similitud, la guitarra emblemática de Richards parece ser reinterpretada con los acordes de Marr, ambos emblemáticos, aunque uno menos marcado que otro.

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Si con Meat Is Murder (1985), Fred Hauptfuhrer coronó a Morrissey como el mesías del Pop, con The Queen Is Dead, Roger Holland notó que el carisma adolescente del vocalista de The Smiths estaba comenzando a decaer, pero más que decadencia considero que Morrissey, al igual que Johnny Marr, estaban madurando.

The Queen Is Dead es muestra de ello de principio a fin. Mientras Marr mejoraba en su guitarra y experimentaba con varios géneros de forma más marcada que con el Meat is murder, Morrissey daba una lírica con mayor potencial estético rompiendo los límites de los géneros sexuales con Vicar in a tutu, he’s not strange / he just wants to life his life this way o And know I know how Joan of Arc felt. Sin embargo, también sabían dar una ruptura al concepto de la corona al decir en «The Queen is Dead» que, buscando en cualquier registro, uno puede ser descendiente de alguna reina y terminando con la frase Life is very long when you’re lonely.

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La melancolía parece presente en cada canción. La dupla de «I Know it’s Over» y «Never Had No One Ever» es de las mayores exponentes de ello, pero si algo resalta mucho del álbum a nivel popular es la canción que revierte toda esa tristeza en una luz de esperanza. «There Is a Light That Never Goes Out» es una pieza que tuvo dificultades antes de pasar a la versión final. En un principio se discutió que sería el sencillo del álbum, pero no llegó a serlo por decisión de Morrissey y Marr, e incluso después se pensaba dejar fuera de The Queen Is Dead, pero en un último momento se terminó por incluir. Y qué mejor decisión.

Sí, para muchos es la canción más mainstream de la banda y «es que todos la conocen porque sale en la de 500 días con ella», pero su popularidad no demerita su calidad e importancia. The Queen Is Dead es el álbum más complejo de la banda, pero la intromisión de «There Is a Light That Never Goes Out», con su letra melosa, su arreglo de cuerdas y su pegajoso estribillo, sirven para dar un respiro, un dejo de luz, unas ganas de levantarse al otro día y seguir intentándolo.

La canción es un gancho que puede acercar a los curiosos a un álbum de gran calidad, uno de los esenciales en la discografía de cualquier melómano y que ha trascendido a lo largo de los años por más de un centenar de razones. Tal vez la reina siga viva y The Smiths haya muerto básicamente, pero las obras de arte nos enseñan que siempre hay una luz en algún lugar del mundo.

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