La ensoñación del amor: Justo ahora, mal entonces, de Hong Sang-soo

Por Óscar Tinoco

Relámpago en tinieblas, fugitiva belleza,
Por tu brusca mirada me siento renacido.
¿Volveré acaso a verte? ¿Serás eterno olvido?


¿Jamás, lejos, mañana?, pregunto con tristeza.
Nunca estaremos juntos. Ignoro adónde irías.
Sé que te hubiera amado. Tú también lo sabías.

A la que pasaCharles Baudelaire.

Charles Baudelaire observa a una mujer a la distancia, de la cual se queda en total estado de estupefacción. Sólo la expresión de su rostro y el contorno de sus piernas al caminar se quedan impregnados en su recuerdo. Al final, la angustia lo trastoca y se pregunta si el destino la volverá a poner en su camino.

Dicen que para ser poeta maldito hay que pasar largas temporadas en el infierno. Baudelaire estuvo allá y escribió una de las mejores piezas del malditismo: Las flores del mal. Obra emblemática de la que se desprende A la que pasa, un poema que inmortaliza el instante en apariencia mundano, pero que en cinco apasionados versos arremete contra la ensoñación del amor.

Si bien la narrativa del francés deslumbra con una belleza desde la que muchos mortales se verían desterrados, el cineasta coreano Hong Sang-soo (Seúl, 1961) es también capaz de algo similar dentro de un entorno completamente distinto y al otro lado del mundo: captura la cotidianeidad y la transgrede a través de pequeñas variaciones que transforman su estructura narrativa.

Uno de sus trabajos más recientes, Justo ahora, mal entonces (2015), es una película dual desde el título. La historia se divide en dos partes casi iguales en apariencia pero con ligeros cambios en la psique de los personajes que provocan diferentes desenlaces. En la última secuencia, es inevitable que una sensación brote desde la butaca: ¿y si los personajes hubieran coincidido en otro momento de sus vidas, terminarían juntos? Tal vez, pero toda relación humana está llena de encuentros fugaces, algunos más significativos que otros. La cuestión es estar ahí en el momento preciso y no dejar que nos embriague la sed del deseo.

Hong Sang-soo, el cineasta surcoreano más afrancesado según la crítica, posee una suerte única: se siente libre de filmar lo que quiere, sin pretensiones, con presupuestos modestos y con un selecto público ávido de ver sus películas. Para tejer esta historia le bastaron apenas cerca de 100 mil dólares y la confianza en sus actores principales, Jung Jaeyoung y Kim Minhee, para interpretar a los personajes como ellos creyeran correcto.

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El relato presenta a un director de cine independiente que viaja del corazón de Seúl a Suwon para presentar una de sus películas frente a un grupo de estudiantes. Por equivocación, llega un día antes de la ponencia, y como jugarreta del destino, se tropieza en un templo con una aprendiz de pintura, a quien invita a salir y recorren juntos el barrio hasta caída la tarde. Al calor de las copas, el cineasta se muestra tal cómo es y la chica desahoga con él sus penas. El martirio y la soledad unen a ambos, parecería que estaban condenados a encontrarse. De pronto, cuando parece que todo está perdido, la trama vuelve a comenzar con ligeros cambios en los personajes estos giran totalmente el desenlace de la primera parte.

Dice Sang-soo que «el amor es lo más importante en esta vida, el problema es que encontrarlo es extremadamente difícil». Los protagonistas chocan como dos mundos provenientes de otras galaxias, que no pueden explicarse ni llevarse por la lógica. El surcoreano devela la complejidad de la vida y habla sobre cómo la variación de diferentes gestos puede tener un impacto en las relaciones humanas.

El realizador huye de los estereotipos. Sus personajes están siempre estrechamente vinculados a su profesión: cineastas, actores y críticos de cine. Sabe que desarrollar otro tipo de papeles significaría caer en la incongruencia y la simpleza por pertenecer a terrenos que desconoce. Las largas tomas y los diálogos repetitivos son consecuencia de un cine honesto que se fortalece por su frescura y espontaneidad.

Justo ahora, mal entonces resultó ganadora del Leopardo de Oro, estuvo en la terna de Mejor Actor y obtuvo una Mención Especial del Jurado, todo ello en la edición 68 del Festival Internacional de Cine de Locarno. Llega a salas mexicanas luego de un paso fugaz por FICUNAM 2016, lo que representa un esfuerzo para introducir contenidos de vanguardia y con temáticas menos convencionales en un mercado maniatado por el formato televisivo y las comedias simplonas del vecino de arriba.