Nrmal 2017: Camila Moreno, las complejidades universales del pop

Por Adrián Ávila

La carrera de Camila Moreno está marcada por una constante evolución musical. Desde sus inicios con Almismotiempo (2009), una tendencia que parecía  inclinada hacia el folk, fue transformándose con la adopción de una serie de géneros que complementaron su madurez como artista. Sin embargo de entre todas estas variedades, se puede sentir un hilo conductor: el pop.

Pero si hay algo que puede definir al pop de Camila Moreno, es su calidad. Aunque sus canciones se adscriben dentro de un género cuyas características propias rayan en lo sencillo, ella experimenta constantemente con ese estilo ya establecido generando musicalidades complejas. Entre canciones como «Cae y calla», «Te quise» y «Libres y estúpidos» existe tal diferencia, que si no fuera por su voz, nos costaría trabajo pensar que se trata de la misma cantante.

Sin embargo, esta variedad no nos habla de un desfase en su carrera musical. No es como si escucháramos una canción de Diamanda Galás seguida por una de ABBA. La calidad de Camila Moreno recae en su capacidad de introducir diferentes géneros a un mismo costal. Por ello su pop es tan alternativo, puede tomar elementos de la trova como en «Millones» y pasar a las atmósferas oscuras de «Los momentos».

En sus tres álbumes Almismotiempo (2009), Panal (2012) y Mala Madre (2015) encontramos una evolución musical con una gama amplia de sonidos. Pero no todo es musicalidad para la cantautora chilena. Desde 2010, en su presentación en el Festival del Huaso de Olmué, ha dejado claro que su labor artística tiene una inclinación hacia la crítica social y la reflexión sobre los valores establecidos de la sociedad moderna.

«Antes que» es una de sus primeras canciones donde encontramos una letra que nos ayuda a reflexionar sobre las culpas de la vida, el cómo las arrastramos y nos pueden llegar a asfixiar en nuestro presente. Sin embargo nos recuerda que a veces uno puede tomar la decisión: Pero yo siempre puedo subirme a un árbol y recobrarme….

Este tipo de composiciones complementan la sencillez musical y su versatilidad, de las que hablaba al principio. Porque la mayoría de las letras en las canciones de Camila no se remiten a un referente directo. Cierto, pueden ayudarnos a pensar en un ser amado a quien lastimamos, un amor no correspondido o algún conflicto de relaciones interpersonales, pero también están abiertos a una universalidad mayor.

Y es curioso cómo logra esta universalidad a partir de lo ambiguo. En «No parar de cerrar, no parar de abrir», por ejemplo, el referente de la poética recae desde el primer verso en la palabra ‘eso’ acompañado de la oración ‘que yo quiero decirte’. Una palabra tan vacía de significado, abre una posibilidad de identificación para quien lo escuche. Claro, sabemos que se trata de un problema interpersonal con oraciones como tú que sólo a veces me miras como si me vas a escuchar, no compitas conmigo cariño, pero aun así estamos ante un tema cotidiano, pero con la posibilidad de identificarnos ante ello. Es más, en toda la canción no hay ni siquiera algo que señale el sexo del yo lírico o de a quien va dirigida la canción.

Todos estos atributos de la cantante, recaen en la ejecución de sus elementos, incluso cuando no son propios. En «El tiempo en las bastillas», canción que aparece en el programa chileno Los 80, Camila no sólo realiza un cover de un clásico del pop de su país, interpreta. Existe una enorme diferencia entre cantar una canción con la entonación y los acordes correctos a poner ese sentimiento que añade una emoción.

Y es que Camila Moreno es heredera de una cultura rica en música y poesía. Tan solo entre su contemporáneos se encuentran, Pascuala Ilabaca, Manuel García y Nano Stern, quien tiene un talento extraordinario para mezclar la poesía con instrumentos. No estoy seguro de sus influencias, pero aunque Radiohead, Björk y Arcade Fire son referentes evidentes, también se encuentran elementos de Los Tres y Los Prisioneros y por qué no, incluso la poesía de Neruda y Huidobro. Pero tampoco hay que olvidar el pasado de Chile y su pasado del régimen militar liderado por Pinochet.

Camila tiene la capacidad de apropiarse de lo más sustancial de un género para reinterpretarlo dentro de su propio repertorio musical. Toma lo necesario, es delicada y no abusa de ningún recurso. Pero lo más importante es que nada parece forzado como si le fuera natural construir su estilo con diferentes armonías. Por ello es una de las artistas jóvenes latinoamericanas que hay que escuchar, pues su calidad como artista logra crear un pop basado en complejidades.

Camila Moreno se presentará el próximo domingo 12 de Marzo como parte del Festival Nrmal, donde tocarán talentos como Tortoise y The Brian Jonestown Massacre. Sin lugar a dudas será un buen escenario para escuchar a la cantante chilena y reflexionar sobre nuestro presente, no sólo como seres individuales, sino como hispanoamericanos.

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