La singularidad de Jon Hopkins

Por Adrián Ávila

La música de Jon Hopkins se define por el contraste y la transición. Desde sus primeras aportaciones en el terreno musical como tecladista de Imogen Heap, hasta su más reciente álbum, Singularity (2018), el genio creativo del artista británico ha viajado por diferentes géneros pulimentando su estilo. Su electrónica es una cohesión entre lo digital con el piano análogo, las texturas bucólicas, las atmósferas, a veces inquietas, otras tranquilas, el techno refinado y los explosivos bajos eléctricos.

Las obras de Hopkins están fundamentadas en la estructura del viaje. En repetidas ocasiones el artista se refiere a sus producciones como narrativas donde se desarrollan odiseas emotivas. “Me encanta la idea de que las pistas inicien en un lugar y nos terminen dejando en un sitio completamente diferente”, declaró en una entrevista para la New Musical Express en 2018. Pensamiento que ha llevado hasta las últimas consecuencias en sus producciones musicales.

La travesía de Hopkins lo ha llevado a colaborar con artistas de la talla de Brian Eno, Coldplay y su amigo Leo Abrahams, entre otros. Contribuciones que han afilado su carácter creativo y alimentado su propio estilo con el paso de los años. Su participación en Diamond Mine (2011) con King Creosote le valió una nominación para el Mercury Prize en 2011.

Pero la narrativa de Hopkins no se limita sólo al aspecto sonoro. Además de haber participado en el soundtrack de películas como Monsters (2010), sus shows se caracterizan por integrar una estética visual a su música. Desde sus colaboraciones con las animaciones de Vince Collins en 2009, hasta la fecha, Hopkins ha apoyado su obra con estímulos visuales. En el Mutek de 2013, sus presentaciones estuvieron acompañadas por tomas de reacciones químicas a nivel microscópico. El setlist de esa gira se sincronizó de tal manera que ambos elementos estéticos crearon una narrativa única.

En su última producción se resumen muchos de los aspectos creativos de su carrera. El álbum en sí mismo es un viaje inspirado por la psicodelia y, en parte, por trabajos ambientales como el Emerald (2010) de Elve. Mucho del sonido de Hopkins proviene de sus influencias y a la par que de obra, es interesante escuchar los artistas que lo inspiran. Y una manera de explorar sus gustos es a través de su Late Night Tales de 2015.

Jon Hopkins se presentará el próximo 6 de abril en el Foro Pegaso, en Toluca, Estado de México, como parte del Ceremonia. Con Modeselektor, Dj Koze y Aphex Twin en el cartel, el festival promete ser una noche espectacular, llena de contrastes, atmósferas y viajes narrativos a través de la electrónica.

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