‘Bye Bye Bird’: indiferencia absurda ante la violencia

Por Guadalupe Gómez Rosas

En la podredumbre hay ídolos como tlatoanis o efigies de culturas desconocidas. Su nombre y conducta no obedece a lo humano; más que personas, son dioses y no importa lo que hagan: lo esencial es que pueden. Así era ‘Bye Bye Bird’, aquel que tira balazos, coge sin condón y lo mismo asalta que secuestra. Es deidad y nadie lo increpa. 

La Sala Xavier Villaurrutia se transforma en un multifamiliar en la Ciudad de México, hogar de Kevin, la Jennifer Montserrat y el Brayan. Muy al norte, casi en el exilio, los espectadores pueden observar el caos y la violencia que estos chicos crean por ser parte del séquito de un viejo bluesero del Misisipi: Bye Bye Bird.

La obra del novel José Manuel Hidalgo, con dirección de Alejandro Ricaño, retrata fielmente lo que sucede en el barrio. La dramaturgia es por demás explícita, incluso ominosa, donde se habla de la hermana de un secuaz que “era bien puta, todos la buscaban y con todos cogía”. Entre las líneas que para muchos podrían ser de mal gusto, hay quienes agradecen el desprecio a las formas políticamente correctas. Un lenguaje coloquial, tal vez más de lo que muchos esperan, pero con interpretaciones que van de lo dramático a lo hilarante sin perder cadencia.  

En Bye, Bye Bird observamos un escenario circular idea de Jesús Hernández, que gira según los momentos que sucdedan. Ahí vemos a Jennifer Montserrat (Sara Pinet), siendo la chica mala, producto de la marginación; mientras va a tope con su lenguaje florido nos comparte sus ansias de delinquir y a ratos vemos su yo tierno y vulnerable. Completan la triada unos cómicos Kevin y Brayan, encarnados por Luis Eduardo Yee y Ricardo Rodríguez, y quienes a través de gestos o groserías en inglés buscan hacer visible el anhelo de pertenecer al barrio. 

La obra se adentra en una realidad compleja, espejo de las colonias populares que rodean los núcleos urbanos, en donde sus habitantes viven una indiferencia absurda ante el crimen y el exceso. Con una evolución narrativa expedita, y una ironía que no teme a lo mordaz y a lo incorrecto, se construye un mundo cargado de sensaciones, que en el fondo suena a una tonada de armónica, salsa y al blues de Sonny Boy Williamson.

Bye Bye Bird 

Dramaturgia: José Manuel Hidalgo

Dirección: Alejandro Ricaño

Elenco: Sara Pinet, Ricardo Rodríguez y Luis Eduardo Yee.

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