James Murphy is playing at my house: LCD Soundsystem en México

Por Guadalupe Gómez Rosas

Incinerar la pista es que James Murphy coja unas baquetas y decida jugar con los instrumentos de sus compañeros en pleno concierto. Como director de orquesta en ensayo, el neoyorquino va afinando todo: añadiendo un nuevo beat, encumbrando los sonidos de Nancy Whang o solicitando a Mahoney unas percusiones que todavía no se crean. Así de caótico y alucinante es LCD Soundsystem.

Murphy ha dejado claro que el grupo que encabeza no es un pinchador de discos o una banda de bar, es un conjunto de genios que no teme mezclar el dance con el punk hasta llegar al revival… sin miedo a decir que Daft Punk está pinchando en casa o a preguntarnos what would make you feel better?

Desempacados de una insigne clausura en el Roxy y con una antesala sobria pero elegante —el set de Andre VII‑, los de Brooklyn vienen a refrendar su reinado, mismo que adquirieron con la descarga de producción y beats que nos regalaron en el Corona Capital 2016.

El festejo neoyorquino fue una emulsión de canciones que nos regresaron a ese näif y juguetón momento iniciático que es «Daft Punk is Playing At My House», sin dejar de presumir el empalme y diseño de sonidos que nos detona el cerebro en «Get Innocuous!», una de las canciones cumbre de la noche.

Merece la pena rescatar unas palabras de Murphy de 2016: “estamos muy felices de tocar después de Kraftwerk, es raro porque nos gustan mucho”. Y no miente, los beats robotizados de los germánicos se apuntan una carga de nostalgia en el trabajo de LCD Soundsystem. No es casualidad que escucháramos un breve fragmento de «Radioactivity» en «I can change», donde muchos vociferamos “love is a curse shoved in a hearse”. Tampoco es extraño que «You Wanted a Hit» empiece aquietada y refinada como los beats de Düsseldorf… añoranza de la buena.

A diferencia de 2016, los neoyorquinos ofrendaron cuatro canciones insignes de American Dream, su último álbum después de siete años y cuyo nombre fue heredado a la gira actual. «Call the Police», «Emotional Haircut», «Oh Baby» y «Tonite» no fueron menos deslumbrantes que los éxitos ampliamente dominados. La letra en «Call the Police» nos suena a que somos muy pequeños, mientras que «Tonite» personaliza la ironía de nuestro tiempo.

Reconocimiento aparte merece «New York, I Love You But You’re Bringing Me Down». Y es que en parece que en Nueva York el amor es más doloroso. Si recientemente St. Vincent usó la casa de los Yankees para berrear por la pasión perdida, los de Brooklyn decidieron hacerle una oda a cada espacio de la ciudad con una percusión altanera y frenética.

El cierre es una fórmula que ya tienen aprendida: «Dance Yrself Clean» es una combustión electrónica con altibajos y una esfera disco sobre la cabeza; claro, todo esto como el preámbulo para enamorarnos de la letra más honesta y el teclado más alegre de Whang en «All My Friends».

 Así acabó una noche de lunes perfecta, con cuerpos sudados y un piso pegajoso de cerveza y tanto bailar. Nuevamente, LCD Soundsystem demostró que la electrónica no es pinchar discos al azar, ni el punk es una revuelta encarnizada, que se puede ser feliz con una batería enardecida o bestial con el teclado más armonioso.

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